Cómo entiendo mi profesión

Soy un profesional de la fotografía al que le gusta la elegancia y trabajar con las emociones.

La elegancia es algo que se puede adquir consiguiendo la armonía entre la forma de comunicarte y de presentarte.

Las emociones surgen por si solas, por lo tanto suelo dejar actuar con naturaleza y espontaneidad frente a mi cámara.

Me encanta ver como poco a poco los que se encuentran delante de mi objetivo dejan salir su verdadera esencia, en esos momentos muestran su personalidad y su estilo, eso es lo que busco en mis reportajes fotograficos.

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Mi punto de vista

Lo importante para mi es entregar trabajos únicos y bien hechos, soy detallista así que no me gusta hacer las cosas con superficialidad, cuando digo que retoco las fotos no se trata simplemente de contrastarlas un poquito sino que es mirarlo todo con un ojo artístico, los colores, el corte, el detalle, la luz... vamos, que si en una foto tienes detrás de ti un señal estradal lo borraré!!

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Porque me decidí a emprender

Desde hace más de 15 años me dedico profesionalmente a la fotografía. Mis comienzos fueron en los complejos turísticos, en aquel entonces la fotografía no era para todos y empezaban a salir las primeras cámaras digitales. Unos dos mil retratos al día fueron mi enseñanza; niños, familias, fiestas.. de todo un poco! Esto me ayudó a desarrollar tecnicas y un gusto personal. Con el pasar de los años y la experiencia decidí que la fotografía era mi mundo y que había llegado la hora de dar un paso más allá. Abrí mi estudio, en Italia por supuesto, porque de ahí vengo. Varios años de trabajo en diferentes ámbitos, reafirmando mi estilo y técnica en fotografía de boda y retratos.

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Qué puedo hacer por ti

Mi experiencia está a tu disposición para ayudarte a lograr lo que tienes pensado y deseas para tu reportaje fotografico, sea de boda, de tu familia o de tu empresa.

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Si te apetece leer un poco más sobre mí voy a contarte como empezó todo...

Aquel día que puse rumbo a Africa involucrado en un proyecto de ayuda humanitaria, donde yo y otros compañeros nos enviaron a construir una pequeña escuela para niños en Tanzania en el medio de la nada. Era mi primera vez fuera de Europa, mi primera en Africa, encontré unos paisajes, una atmosfera, una cultura tan diferente y encantadora que mi corazón todavía late en pensar lo maravilloso que era.
Fue ahí entre elefantes y jirafas, rodeado de una naturaleza extrema, acompañado por pastores Masai, atravesando pueblos que solo había visto en los documentales, ahí conocí una persona muy especial. Era un chico que más o meno tenía mi edad, ni si quiera me fije en su nombre, vino un día y se fue con su mochilla pesada cargado con su equipo fotografico. Era un reportero, uno de estos que luego publican sus fotos en las páginas del national geografic; Bueno, este chaval hizo que me planteara una pregunta, sencilla y aterradora al mismo tiempo... ¿y yo, porque no he traído una cámara?
Me encontraba en un lugar maravilloso, de los que posiblemente tienes la oportunidad de ver una sola vez en la vida y no tenía cámara!!
Pensando en los seis meses anteriores al viaje, en los que preparé todo en el detalle, nunca había pensado en traerme una cámara fotografica.
El viaje terminó sin fotos pero lo primero que hice una vez a casa fue correr a la tienda de fotografía de mi ciudad para comprarme mi primera réflex, totalmente manual y con carrete por supuesto. En fin, así empezo todo, mi pasión para la fotografía y poco después mi profesión, gracias a Africa y aquel chico.